OYE MAMY
¿Entonces qué es buscar el propio interés? Tú me decías que es hacer trampa, ser egoísta, ser tranza, pisotear a los demás. El otro domingo, en la segunda lectura a los Filipenses, decía San Pablo: “No busquen su propio interés, sino el del prójimo”.
¡Oye!, se ve que sí pones atención. Mira hijo, podría decirse que en esto de buscar el propio interés hay ciertos niveles o categorías.
Por ejemplo: quien hace trampa para lograr sus propios objetivos. Hace algún tiempo, no recuerdo en que tipo de calamidad, nunca llegó la ayuda que se mandó a los damnificados, se supo que “alguien” se apoderó de la ropa usada para venderla en los tianguis, y no me extrañaría que esto siga sucediendo.
Otro ejemplo: quien dice “el que no tranza no avanza” y se le hace costumbre tranzar a los demás.
Y quien egoístamente dice: “me importa un comino lo que tú estés pasando”. Todos ellos están buscando su propio interés. Pero hay otra forma de buscar el propio interés y te lo voy a decir con una anécdota.
Contaba el Papa Juan Pablo l en una audiencia del 6 de septiembre de 1978:
Yo Obispo de Venecia, solía visitar a veces asilos de ancianos. Una vez encontré a una anciana enferma y le dije:
-Señora, -¿cómo está? –
-Bah, comer, como bien; calor bien también, hay calefacción.-
-Entonces está contenta, ¿verdad?
–No –dijo-, y se echo a llorar.
-Pero, ¿por qué llora?
–Es que mi nuera y mi hijo nunca vienen a visitarme. Yo quisiera ver a los nietecitos.
Ya te entendí mamy, buscar el propio interés no sólo consiste en dañar a los demás con mi actitud sino que cuando no me ocupo de mis semejantes también lo estoy haciendo.
Exacto. ¿Qué te parece si nos ponemos a analizar lo contrario de todo esto? Se trata de la compasión. ¿Sabes qué es la compasión?
A ver… ¿Es la capacidad de conmovernos ante las circunstancias que afectan a los demás?
Mira; ante todo debe quedar claro que tener compasión y sentir lástima no es lo mismo.
*Quien visita al familiar o amigo que ha sufrido un accidente o padece una grave enfermedad, más que lamentar su estado, está pendiente de su recuperación, en sus visitas regulares procura llevar alegría y tener momentos agradables.
*La reacción comprensiva de los padres de familia ante las faltas de los hijos, por inmadurez, descuido o travesura deliberada, reprenden animan y confían en la promesa de ser la última vez que ocurra.
*En la escuela, el profesor, consciente de la edad y las circunstancias particulares, corrige sin enojo pero con firmeza la indisciplina de los alumnos.
*Los jóvenes que participan en actividades de asistencia social en comunidades marginadas, asisten con la ilusión de enseñar doctrina a los niños, festejan y animan a todos en el juego de balompié, conviven sin reparar en lo descuidado de su aspecto o de sus modales.
O sea que todos ellos no buscan su propio interés, más bien buscan el bienestar de los demás. ¿Verdad mamy? ¿Por eso decías que son varios niveles o categorías?
Si hijo: sentir compasión es, simplemente, identificarse con el sufrimiento de los otros.
Mamy, ¿Verdad que alegrarse con las desdichas ajenas es un rasgo de maldad?
Pues sí. Ser indiferente a ellas es una señal de deshumanización, eludirlas por temor a ser involucrados o a tener represalias es un acto de cobardía, pero ya hablaremos de esto después.
Volviendo a nuestro tema, cuando compadeces a alguien, le reconoces su calidad de ser humano y lo abrazas como lo que es: un hermano en desgracia, digno de respeto y de ayuda. La compasión es una expresión de tu más íntima bondadosa sensibilidad.
Mamy, yo sé como puedo ser compasivo con los demás mira:
1º No siendo indiferente ante la desgracia ajena, sabiendo el placer que se puede sentir ayudando a los otros.
2º Cuando uno de mis amiguitos esté llorando, consolarlo, alentarlo y ayudarlo.
3º Demostrar a los demás que una sonrisa o una palabra amable puede traer alivio al que sufre.
Cierto hijo, esa es una buena forma de ser compasivo.
¡Gracias Mamy!
Adaptación: Socorro González
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